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Mostrando entradas de agosto, 2017

"La fuerza del silencio" (9)

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Nuestra meta es la eternidad. Vivimos en este mundo con los pies en la tierra, pero la cabeza en el Cielo. Ya ahora podemos experimentar la vida eterna en nosotros, mediante la gracia de Cristo, que nos ha conseguido con su muerte y resurrección.

Por eso, es necesario dedicar una reflexión al “silencio de la eternidad”, que deberá ser un importante referente en nuestra peregrinación terrena.
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El silencio en el Cielo
“En el Cielo no existe la palabra. Allá arriba los bienaventurados se comunican sin palabras. Reina un inmenso silencio de contemplación, de comunión y de amor” (FS, p. 107).
“En la patria divina todas las almas están unidas a Dios. Se alimentan de esa visión. Las almas se hallan enteramente poseídas por su amor a Dios en un éxtasis absoluto. Existe un inmenso silencio, porque para estar unidas a Dios las almas no tienen necesidad de palabras. La angustia, las pasiones, los temores, el dolor, las envidias, los odios y las inclinaciones desa…

"La fuerza del silencio" (8)

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Una de las enfermedades de la sociedad moderna es el “activismo”. No es fácil encontrar, en nuestro mundo, espacio para la interioridad.

El Cardenal Sarah nos muestra claramente este peligro y nos ayuda a evitarlo explicándonos cómo podemos guardar el silencio, indispensable para alimentar nuestra fe y nuestro amor.
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Imagen del Diossilencioso
“La pregunta fundamental es la siguiente: ¿cómo puede el hombre ser realmente imagen de Dios? El hombre tiene que entrar en el silencio. Envolviéndose en el silencio igual que Dios, que habita en un gran silencio, el hombre se acerca al Cielo; o, más bien, deja que Dios se manifieste en él (…). La voz de Dios es silenciosa. De hecho, el hombre tiene que tender también a convertirse en silencio” (FS, p. 24).
No hay paz sin Dios
San Agustín, en las Confesiones, dice: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”. “Sin Dios el hombre está desgarrado, angustiado, int…