sábado, 9 de enero de 2016

La “Misericordia” en los escritos de San Josemaría Escrivá de Balaguer (2)

Hoy, si viviera, San Josemaría Escrivá de Balaguer cumpliría 114 años de edad. Nació un 9 de enero de 1902, en Barbastro, provincia de Huesca, España.


En este post estudiaremos las ocasiones en que aparece la palabra “Misericordia” en otro de sus libros: Forja.

— En Forja hay diez puntos que contienen la palabra “Misericordia”:

71 Cuenta el Evangelista San Lucas que Jesús estaba orando...: ¡cómo sería la oración de Jesús!
Contempla despacio esta realidad: los discípulos tratan a Jesucristo y, en esas conversaciones, el Señor les enseña -también con las obras- cómo han de orar, y el gran portento de la misericordia divina: que somos hijos de Dios, y que podemos dirigirnos a Él, como un hijo habla a su Padre.

* El Autor ve la filiación divina como un “gran portento de la misericordia divina”.

145 Tú no puedes tratar con falta de misericordia a nadie: y, si te parece que una persona no es digna de esa misericordia, has de pensar que tú tampoco mereces nada.
-No mereces haber sido creado, ni ser cristiano, ni ser hijo de Dios, ni pertenecer a tu familia...

* Todos los hombres somos merecedores de la misericordia de Dios, porque Él nos ha creado y somos imagen suya.

293 Busca la unión con Dios, y llénate de esperanza -¡virtud segura!-, porque Jesús, con las luces de su misericordia, te alumbrará, aun en la noche más oscura.

* Pueden venir noches oscuras pero, para un hombre de fe, siempre está presente la Luz de la misericordia divina, que ilumina todos sus caminos.

416 Tú, cristiano, y por cristiano hijo de Dios, has de sentir la grave responsabilidad de corresponder a las misericordias que has recibido del Señor, con una actitud de vigilante y amorosa firmeza, para que nada ni nadie pueda desdibujar los rasgos peculiares del Amor, que Él ha impreso en tu alma.

* ¡Cantaré por siempre tus misericordias! Podríamos pasarnos toda la vida agradeciendo las misericordias del Señor.

476 Realmente, a cada uno de nosotros, como a Lázaro, fue un «veni foras» -sal fuera, lo que nos puso en movimiento.
-¡Qué pena dan quienes aún están muertos, y no conocen el poder de la misericordia de Dios!
-Renueva tu alegría santa porque, frente al hombre que se desintegra sin Cristo, se alza el hombre que ha resucitado con El.

* Jesús nos da la vida, especialmente, en el Sacramento de la Penitencia, para que luego podamos recibir la Vida (a Él mismo) en la Eucaristía.

617 Deseo de todo corazón que, por la misericordia de Dios, El -a pesar de tus pecados (¡nunca más ofender a Jesús!)- te haga "vivir habitualmente esa vida dichosa de amar su Voluntad".

* Todo lo bueno que hacemos y hay en nosotros lo debemos a la infinita misericordia de Dios. Todo es Gracia.

822 Me confiaste que, en tu oración, abrías el corazón al Señor con las siguientes palabras: "considero mis miserias, que parecen aumentar, a pesar de tus gracias, sin duda por mi falta de correspondencia. Conozco la ausencia en mí de toda preparación, para la empresa que pides. Y, cuando leo en los periódicos que tantos y tantos hombres de prestigio, de talento y de dinero hablan y escriben y organizan para defender tu reinado..., me miro a mí mismo y me encuentro tan nadie, tan ignorante y tan pobre, en una palabra, tan pequeño..., que me llenaría de confusión y de vergüenza, si no supiera que Tú me quieres así. ¡Oh, Jesús! Por otra parte, sabes bien cómo he puesto, de buenísima gana, a tus pies, mi ambición... Fe y Amor: Amar, Creer, Sufrir. En esto sí que quiero ser rico y sabio, pero no más sabio ni más rico que lo que Tú, en tu Misericordia sin límites, hayas dispuesto: porque todo mi prestigio y honor he de ponerlo en cumplir fielmente tu justísima y amabilísima Voluntad".
-No te quedes sólo en esos buenos deseos, te aconsejé.

* Cuanto más reconozco mi poquedad e insuficiencia, también soy más consciente de la infinita misericordia de Dios.

862 Ha de quedar claramente grabado en tu alma que Dios no te necesita. -Su llamada es una misericordia amorosísima de su Corazón.

* La vocación personal de cada hombre (su llamada a amar) es una caricia de Dios: fruto de su misericordia.

897 Sí, tienes razón: ¡qué hondura, la de tu miseria! Por ti, ¿dónde estarías ahora, hasta dónde habrías llegado?...
"Solamente un Amor lleno de misericordia puede seguir amándome", reconocías.
-Consuélate: Él no te negará ni su Amor ni su Misericordia, si le buscas.

* Dios nos concede su misericordia siempre, pero también nos pide que pongamos algo (aunque sea muy poco) de nuestra parte: buscarle.

1034 ¡Cómo amaba la Voluntad de Dios aquella enferma a la que atendí espiritualmente!: veía en la enfermedad, larga, penosa y múltiple (no tenía nada sano), la bendición y las predilecciones de Jesús: y, aunque afirmaba en su humildad que merecía castigo, el terrible dolor que en todo su organismo sentía no era un castigo, era una misericordia.
-Hablamos de la muerte. Y del Cielo. Y de lo que había de decir a Jesús y a Nuestra Señora... Y de cómo desde allí "trabajaría" más que aquí... Quería morir cuando Dios quisiera..., pero -exclamaba, llena de gozo- ¡ay, si fuera hoy mismo! Contemplaba la muerte con la alegría de quien sabe que, al morir, se va con su Padre.

* El dolor, el sufrimiento y la muerte, son bendiciones de Dios. Realmente, no son castigos, son muestras de la misericordia divina, aunque a veces no alcancemos a comprender los designios divinos.



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